La noche del cazador, único largometraje dirigido por Charles Laughton y adaptación bastante fiel de la novela de David Grubb, narra una historia realista y sórdida utilizando un lenguaje fantástico propio de los sueños y los cuentos de hadas. En este vídeo se recogen varios fragmentos de la película y se incluyen indicaciones sobre la aparición de elementos simbólicos, en la línea seguida por autores como Freud, Jung y Mircea Eliade.
En el vídeo aparecen seis fragmentos de la película unidos mediante una transición tipo
“fundido en negro”. Utilizando la técnica básica de subtitulado se han
insertado unos comentarios a modo de pistas sobre significados a los que
remiten ciertos elementos de naturaleza simbólica. Evidentemente, se
trata de sugerir más que de exponer.
Los fragmentos son los siguientes:
Fragmento 1.- "La madre sacrificada". Con una planificación e
iluminación que sugiere la actuación del asesino como agente de una
divinidad sanguinaria (que no es el Dios al que rezarán después los
niños acogidos por Lilian Gish), con ecos del sacrificio de Abraham y la
aceptación voluntaria de la madre/Isaac (manos cruzadas sobre el
pecho). La indicación sobre el posible simbolismo fálico, que puede
parecer arbitraria, se justifica más si se relaciona con el momento
anterior (no recogido en el vídeo) en que el falso pastor reacciona ante
un espectáculo de strip-tease haciendo que “se dispare” la navaja
automática que lleva oculta en el bolsillo.
Fragmento 2.- "La madre de las aguas". Una de las imágenes más
justamente recordadas de la película, la madre en el fondo del río con
los cabellos mecidos por el agua. La madre carnal se transforma en
“madre universal” o “espíritu del agua”. Se indica el simbolismo
universal que relaciona el agua con el nacimiento y la maternidad, como
en la idea de un “agua primordial” de donde surge todo (Tales) y sobre
la cual aleteaba el espíritu de Dios (Génesis 1,2).
Fragmento 3.- "El lobo y los corderitos". Una vez eliminada la madre
concreta y física, el campo queda aparentemente libre para el monstruo
asesino (“el lobo feroz”), pero éste ignora que al atacar a los niños,
al arrojarlos al agua, no hace otra cosa que provocar su adopción por la
divinidad maternal que se expresa en la naturaleza.
Fragmento 4.- "Arrullados por la corriente". Aparece la historia mil
veces contada del héroe arrojado al agua y salvado por los dioses: Noé,
Moisés, Hércules, Perseo, Rómulo y Remo...; historia de muerte y
resurrección en que la cesta o embarcación hace las veces de útero
flotante. El movimiento del agua como una nana o arrullo maternal es
resaltado por la niña meciendo a la muñeca (también “embarazada”,
conteniendo en su interior el botín escondido), pasaje que no aparece a
la novela de Grubb pero que se corresponde a este texto que sí pertenece
a ella: “La cálida y maternal corriente del río les ofrecía refugio en
la noche…”.
Fragmento 5.- "La persecución". En un paisaje nocturno dominado por la
luna (cuyas fases se han relacionado en todas las culturas con el ciclo
femenino) se recorta en el horizonte la figura amenazadora del macho
agresor montado a caballo (símbolo de la masculinidad, recuérdese que
“caballero” viene a ser lo mismo que varón). Y recuérdese también que el
“padrastro” es el padre apenas disfrazado para atenuar el complejo de
Edipo o no plantearlo en toda su crudeza. El desdoblamiento de la
paternidad típico de los cuentos de hadas no hace sino representar una
vivencia psicológica dual: el padre como enemigo o competidor sexual y
el padre como modelo que debe ser imitado.
Fragmento 6.- "Salvados de las aguas". Si sumergirse en las aguas
significa la muerte (San Pablo compara el bautismo a la sepultura), ser
sacado de ellas significa renacer; pero renacer como adulto, tras haber
pasado la prueba iniciática. La madre adoptiva (hada madrina) actúa como
encarnación de la madre universal. Los versos finales, que acompañan la
panorámica vertical desde la barca hasta el acogedor cielo nocturno y
situados en realidad al principio de la película, aluden a este mismo
simbolismo universal presente en los sueños.
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